Atún rojo en peligro
A veces es complicado entender la naturaleza ansiosa del ser humano. Desde que hace unos años nos hemos enterado más o menos cómo cocinar el atún (ya saben, ese pescado magro que llevamos décadas maltratando en los fogones) ya nos hemos ocupado, de paso, de hacer saltar todas las alarmas en cuanto a su conservación.
El atún rojo es un pez que llega pleno al Mediterráneo dentro de la ruta de desove propia, y cuya carne es cada vez más apreciada por su parecido con la carne terrestre, caso paradójico puesto que esta similitud era la que le llevaba a ser demasiado seco en otros tiempos y por ende menos apreciado.
Se cocina marcándolo muy suavemente en la sartén o directamente en crudo, y constituye un de las joyas de la gastronomía mediterránea por su sabor y fundamentalmente por su carnosa textura y su llamativo color rojo.
La manera más apreciada de pescarlo es usando unas técnicas que incluyen laberínticas redes y que son conocidas como Almadraba. La pesca del atún es la más antigua de Occidente.
Bueno, pues este año ya hemos pescado más de lo que se nos estaba permitido pescar y tanto las Asociaciones ecologistas como los pescadores de Almadraba como la misma Ministra de Agricultura y Pesca han puesto el grito en el cielo, llegando a pedir un periodo de barbecho de seis meses.
Con un poco de suerte, dentro de pocos años tendremos que visitar personalmente a la Casa Real japonesa para poder comer este estupendo pescado, ya que nos habremos cargado no sólo el sustento de miles de familias, sino uno de los más suculentos manjares que nos proporciona el mar. Una pena...
